Nos hemos apartado de los valores trascendentales que han sido los rectores del desarrollo de la humanidad, el respeto, el amor, cumplir la palabra empeñada, la honradez, el honor y el pudor, fueron reemplazados por el consumismo desenfrenado, los dictados de la moda, la violencia y la búsqueda del bien individual como único fin, sin ninguna consideración por los demás. Por eso estamos como estamos.
Sostenemos que el sistema financiero basado en la especulación es el causante de esta desviación de valores. Hasta 1971 el dinero fluía en base reglas claras de la economía internacional mediante un dólar convertible a oro, acuerdo tomado por consenso el 22 de Julio de 1944 en Bretton Woods. Pero, después de que Francia exigiera a EE.UU. la conversión de sus reservas en USD a oro, todo cambia. El 15 de agosto de 1971 EE.UU. suspende temporalmente la convertibilidad del USD al oro, lo cual dura hasta hoy.
A partir de esa fecha el sistema financiero se orienta a la especulación mediante una emisión de dinero sin respaldo a través de un ente privado, el Federal Reserve. El emisor no se ve mayormente afectado, el dinero que presta no proviene de su patrimonio, es solo papel, el problema lo tienen los demás. Esto produce una distorsión en el mercado internacional y facilita a que los países sean manipulados.
El país que sustenta el título de potencia mundial, EE.UU., es uno de los países más endeudado del mundo, por sobre el 100% de su PIB. Es una deuda imposible de pagar a menos que se venda el país y aparentemente eso está comenzando a ocurrir.
Los prestamistas o acreedores son corporaciones financieras internacionales privadas, manejado por un grupo reducido de personas. Pocos países tienen el poder suficiente para oponérsele, EE.UU tampoco. El dinero maneja la publicidad, y la publicidad es la que elige a los presidentes. Es fácil deducir entonces, el que más dinero tiene, es el que elige al presidente de turno. Pero hay algo peor, para asegurarse el control, el que aporta dinero a las campañas, lo hace a ambos candidatos por igual, por lo tanto, da lo mismo quien gane.

