El Centro de Estudios Chile Unido tiene como objetivo lograr la grandeza de Chile sobre la base de la autosuficiencia económica y el respeto mutuo entre todos los chilenos independiente a su color político, nivel social o etnia.
Sostenemos que Chile, a diferencia del resto de los países latinoamericanos, si se lo propone, puede llegar a ser una potencia mundial. El punto de partida es lograr la unión entre todos los chilenos y sacarnos de la cabeza que, para ser top en el concierto internacional, se necesita de una determinada ideología y el VB de alguna potencia. No es así, lo que se necesita es unión, el resto viene por añadidura.
Si llegamos a comprender esta premisa básica, antes que nada, es esencial derrotar a la brevedad la corrupción enraizada en los que recaen el deber de crear leyes y hacerlas cumplir, es decir en el sistema político, en el sistema judicial y en los uniformados. Estamos a tiempo de hacerlo, al resto de los países latinoamericanos se les pasó esa oportunidad.
Hay que entender que la corrupción es el freno para el desarrollo de cualquier país, es imposible tener seguridad si los jueces liberan a los delincuentes; si los políticos se financian a través de corporaciones privadas, las leyes creadas por ellos tendrán otro propósito y tampoco no podemos confiar en los uniformados si estos ceden ante los cárteles.
Para detener este brote de corrupción, se requiere ejercer penas ejemplares a las autoridades y uniformados que ceden a esta debilidad tan propia de personas que carecen de ideales profundos, como el amor a su país.
A ningún país en el mundo le interesa que Chile sea grande, menos a las corporaciones internacionales financieras, ya que éstas, además de no responder a ningún país en particular, no tienen ideología ni moral alguna, su único objetivo es “vender”, no precisamente lo que se necesita, sino lo opuesto.
Lo que necesitamos es justicia, paz, salud, educación, ciencia, libertad de pensamiento, arte, etc. Sin embargo lo que nos llega desde afuera, es protección al delincuente más que a la víctima, derechos más que deberes, modas que dividen a la familia, enfrentamientos entre etnias, farmacología adictiva de dudoso resultado, etc.
Sostenemos que la solución no está en una ideología en particular, todas ellas fueron creadas en otros países respondiendo a una realidad diferente a la nuestra.
Debemos crear nuestra propia forma de gobernar, basada en nuestra realidad, en nuestra población, en nuestra historia, una ideología sustentada en el sentido común.
Es evidente que la derecha, la izquierda y el centro, perdieron absolutamente el norte, su único objetivo hoy, es “agarrar una cuota de poder a como dé lugar”

