Hay conceptos, tanto en la derecha como en la izquierda, que obstaculizan un eventual acuerdo entre estas fuerzas para enfrentar con éxito los problemas de hoy. Esos conceptos ambas corrientes lo incorporaron a su doctrina al finalizar la guerra fría, creyendo con eso estar a la altura de los nuevos tiempos.
Fue una trampa tendida por el sistema financiero especulativo, para que la derecha y la izquierda luchen entre sí, anulándose mutuamente en su rol social para el cual fueron creados.
La Izquierda: Su esencia es el Estado como rector del bienestar social. Su consolidación mundial fue la Unión Soviética, que demostró ser un país seguro, sin delincuencia, la familia como pilar fundamental de la sociedad, educación de primer nivel, una ciencia desarrollada para no depender de terceros países y la juventud apoyada por el estado para desarrollar su talento individual. Pero igual fallaron, el mérito se pagaba con medallas y no con dinero. Los ideólogos soviéticos sostenían que premiar con dinero es un método capitalista.
Al colapsar la Unión Soviética, la izquierda renunció al conjunto de ideas que llevaron a la URSS ser una potencia mundial, familia, educación, seguridad, ciencia y juventud y las reemplazaron por el apoyo a minorías sexuales, a reclamos de indígenas y culpando al empresario por la existencia de delincuentes y terroristas. Y para empeorarlo, no renunciaron a aquello que había que renunciar y que hizo fracasar a la Unión Soviética: la ausencia del premio al mérito. Esa fue la trampa en que cayó la izquierda chilena y latinoamericana, pero no la rusa, ellos aprendieron la lección.
La Derecha: El tradicional ejemplo de modelo de esta corriente política, es Estados Unidos de los años 50-90, el sueño americano. Ese proyecto llegó a su máxima expresión cuando la Unión Soviética colapsó, pero al mismo tiempo Estados Unidos comenzó su declive, debido a que el sistema financiero especulativo se apoderó de su economía. En consecuencia, el libre mercado se distorsiona, se generan nuevas reglas y comienza a usarse una peligrosa combinación de dinero emitido sin respaldo y el empleo de la fuerza para resolver diferencias entre países.
La derecha cae en la trampa, adhiere y justifica esa nueva forma de actuar, le quita importancia a la soberanía y pasan ser las grandes corporaciones, en vez de ser las empresas nacionales y las pymes, el motor económico de un Estado soberano. Tenemos un ejemplo de un país cercano, la izquierda y la derecha en sus respectivos gobiernos decidieron resolver la hiperinflación crónica endeudándose, recibieron cuantiosas cifras, pero de nada sirvió ya que no se usaron para proyectos que reactivaran la economía, sino que se destinaron más bien para gastos de Estado y pago de intereses. También llamó la atención la reciente solicitud a una potencia occidental para la instalación de bases militares en su país. Vamos a ver en qué termina eso.

