Unir a la derecha con la izquierda, con el propósito inmediato de resolver los problemas internos graves del país y plantarnos de cara al mundo como una nación amigable y soberana. Para ello es preciso hacer un sacrificio importante en ambos bandos: renunciar transitoriamente a todos aquellos fundamentos de partido que obstaculizan la solución del problema.
Para que se entienda a que nos referimos a continuación, señalamos algunas propuestas a nuestro parecer las más urgentes de implementar:
ABORTO: La izquierda apoya la libertad para abortar, la derecha no; una parte importante de los chilenos está acuerdo, la otra en contra. Pero, es de sentido común dejar que sea la mujer la que resuelva, ella es la afectada, por tanto es la más capacitada para tomar esa importante decisión. El estado debe legislar para que así sea. Aquí es la derecha la que tiene que ceder.
SEGURIDAD: Un caso distinto es la seguridad: la izquierda es la que tiene que ceder y aceptar que es preciso tomar medidas extremas para resolver este problema y no oponerse a las leyes que se deben dictar para ese efecto. El respeto a los derechos humanos debe considerar, ante todo, el bien común y quien atenta gravemente contra la vida y la integridad de las personas, se coloca a sí mismo en una condición de inhumanidad.
Dado el grado de inseguridad de nuestra sociedad proponemos restablecer la pena de muerte, para todo aquel que deliberadamente asesine, ya sea por delitos comunes o acciones terroristas.
MATRIMONIO: No nos oponemos a la unión de personas de un mismo sexo, pertenece al ámbito de la vida privada de las personas, pero no debe usarse el nombre matrimonio en esos casos: son uniones diferentes y con objetivos distintos. La unión de un hombre con una mujer es la única opción para crear un nuevo ser. Eso no es posible modificar, así lo dicta la Naturaleza. La izquierda debe ceder.
EUTANASIA: Sostenemos que el cuerpo le pertenece al individuo, cada uno decide qué hacer con él y tiene derecho a ponerle término a su vida si así lo desea, sin pedirle permiso al Estado. La derecha es la que tiene que ceder.
ECONOMÍA: Está demostrado que el Estado no es buen gestor de negocios, no es esa su labor, su deber es hacer que otros la realicen y para eso se requiere crear determinadas condiciones que den facilidades a los emprendedores, ahí está el motor de la economía. Hoy el 70% de los trabajadores son Pymes o pequeños empresarios, pero el Estado no los apoya adecuadamente. ¿Será porque no pueden hacer lobby? Las Pymes son los trabajadores a los cuales la CUT debería prestar especial atención. Por su parte la derecha debiera abstenerse en resolverle los problemas a las grandes corporaciones, ellos ya no son el principal motor de la economía, son las Pymes. Ni la derecha ni la izquierda ha sabido interpretar correctamente esta situación, se quedaron pegados en el pasado.
INMIGRACIÓN: Es un problema serio y no sólo en Chile. Es urgente volver al mecanismo en que un inmigrante ingresaba al país sólo mediante una visa de trabajo o de turista, en casos excepcionales como refugiado político. No debiera haber otras formas para ingresar a Chile. Dado el descontrol que hay, es urgente tomar medidas: un inmigrante ilegal automáticamente debiera ser considerado un delincuente, detenido y deportado a la brevedad. La izquierda tiene que ceder.
PUEBLOS ORIGINARIOS: En Chile la mayoría somos mestizos y orgullosos de nuestros ancestros mapuche que hace 500 años defendieron su territorio luchando valientemente contra España. Su población fue diezmada en esa guerra, así y todo, después de estar 300 años colonizados, expulsaron al invasor y forjaron Chile bajo una sola bandera y un solo territorio. No tiene justificación entonces, que después de 500 años, un grupo de chilenos se organicen y mediante actos terroristas pretendan cambiar el curso de la historia. El que emplea las armas contra nuestra soberanía, sea chileno o extranjero, hace una declaración de guerra y hay que actuar en consecuencia: emplear la fuerza para restablecer el orden y la justicia. La izquierda tiene que ceder.
DERECHOS HUMANOS: Estos derechos en parte fueron creados hace 50 años para proteger a la izquierda, estaba perseguida. Pero hoy no se da esa circunstancia, nadie persigue a nadie por sus ideas, la izquierda y la derecha tienen libertad para actuar. Es importante entonces que ambos sectores lo asuman y reconozcan que los derechos humanos tal como se aplican y se conocen hoy, parecen favorecer a los delincuentes. Es necesario una visión de consenso respecto a los valores prioritarios que deben preservar estos derechos, para terminar con todo tipo de opresión y discriminación, pero también para evitar que continúen siendo la excusa para proteger delincuentes.
RELACIONES INTERNACIONALES: Debemos relacionarnos por igual con todos. Los distintos países son una fuente inagotable de conocimiento, experiencia y mercado. El comercio hermana a los pueblos y los hace crecer económica y culturalmente.
Chile debe ser neutral en los conflictos internacionales, responder sólo si nos agreden y en la proporción que corresponda. Mientras exista el adecuado respeto, la relación debe ser fluida con todos: USA, China, Europa, Rusia, Cuba, etc. En todos algo bueno encontraremos. Es un error, por ejemplo, no relacionarse con un país con un régimen dictatorial. ¿Por qué no? ¿acaso no lo fue también el caso de Chile?
Sin embargo, no debemos confundir esa actitud amistosa que es necesario tener con todos, con ser sumiso. Si alguien en su afán de parecer democrático, monta una parodia de elecciones, invita a observadores para que certifiquen el acto y si alguno describe lo que en realidad ocurrió, es expulsado, eso no es aceptable, significa validar una dictadura. Algo parecido pasó en las elecciones recientes de Venezuela en las que el presidente Gabriel Boric tuvo la valentía de exponer públicamente lo que pasó y en respuesta, Nicolás Maduro rompió relaciones, expulsando a todo el cuerpo diplomático chileno.
En la cuestión internacional, tanto la derecha como la izquierda antepone su ideología para relacionarse, eso tiene que cambiar.
SISTEMA FINANCIERO ESPECULATIVO: Estamos claros que no podemos corregirlo, pero si entendemos su funcionamiento, sus objetivos y somos soberanos como país, podremos crear los mecanismos internos para que su influencia sea mínima y ninguna norma, ya sea política o económica, sea dictada por poderes supranacionales.

