Estamos inmersos en la mediocridad económica, en la pérdida de valores, pérdida de identidad y de soberanía, con delincuentes y carteles de la droga que se sienten como en su casa en nuestro país. Para cambiar esto necesitamos un apoyo contundente de parte de ustedes. Llegar al poder por un estrecho margen no es la solución, vamos a seguir igual, el perdedor preparándose para la revancha y el ganador sin el suficiente apoyo para actuar.
Necesitamos que un 70% de los chilenos apoyen nuestro proyecto, solo de esa forma podemos hacer algo diferente y único en la historia: CHILE UNIDO, es un esfuerzo titánico, pero vale la pena.
Obtener un 70% de apoyo pareciera exagerado, pero no es así, el proyecto que proponemos se basa en el SENTIDO COMUN de las personas, y sabemos que existe en las mentes de la mayoría, a eso apelamos. El problema es que ese sentimiento no llega a las esferas superiores de gobernabilidad, se pierde por el camino. El sistema político está fraccionado en una serie de partidos y movimientos que “luchan a muerte” entre sí para posicionar sus candidatos y cuando uno de ellos accede al poder, los demás se unen para derrocarlo, a veces hasta desde su propio partido. Si por algún motivo ese político logra persistir en el poder maniobrando entre la izquierda y la derecha, termina por sucumbir a las presiones corporativistas internas y externas o de los países dominantes. Eso debe terminar.
Lo que proponemos está fuera de los paradigmas conocidos, estamos mal acostumbrados a razonar solo desde la izquierda o de la derecha, si una fracasa es culpa del otro y así ha sido siempre. Nosotros sostenemos que ambos son complementarios, la izquierda es el socialismo, representa el anhelo de igualdad para acceder a la riqueza; la derecha es el desarrollo económico, representa el impulso permanente de crear riqueza. Una sin la otra, nunca será capaz de impulsar a un país a las más altas esferas del desarrollo.
Entendemos que lo más urgente es enfrentar decididamente a la violencia y no perder el tiempo en justificar su existencia, sabemos cómo hacerlo, pero, si queremos además tener prosperidad económica para todos, el enemigo es otro, no son los delincuentes que hoy pululan en Chile, es algo mucho más complejo y más siniestro, ningún país de sud américa ha podido identificarlo y menos combatirlo, es el sistema financiero especulativo internacional y sus múltiples organizaciones que a través de su “influencia en la política, en la economía y en el sistema judicial” nos mantienen deliberadamente en la mediocridad.Es un sistema financiero piramidal en el cual el dinero fluye solo hacia la cima de la pirámide. No pretendemos enfrentarlos directamente, son poderosos, todo hombre tiene su precio decía Napoleón, pero mediante el conocimiento de su modus operandi, el “divide y reinaras”, podemos contrarrestarlos con nuestra arma letal, LA UNION.
La extrema izquierda propone solucionar el tema de la pobreza mediante una “revolución” o un proyecto refundacional como suelen llamarlo también, pero no funciona, la pirámide sigue INTACTA. Obsérvenlo en aquellos países que se fueron por ese camino, la mayoría de la población sigue pobre o más y el estado, ahora gobernado por aquellos que impulsaron la “revolución” ellos sí dejaron de ser pobres, ahora son ricos y poderosos y su principal meta es mantenerse en el poder. No es lo que necesita Chile.
Nosotros sostenemos que es posible llegar a la altura de los países ricos, ellos lo lograron y nosotros porque no. El problema está en que dependemos de sus reglas piramidales y no tenemos la valentía, él conocimiento y la osadía en crear NUESTRAS PROPIAS REGLAS. Ni la derecha ni la izquierda comprenden adecuadamente este problema, de ahí que no lo enfrentan.
Para ampliar más esta idea, estamos convencidos que América del Sur no es independiente, por eso está como está, primero fuimos colonizados por España, aunque en la guerra de la independencia Simón Bolívar, O Higgins y otros nos liberaron de su yugo, pero ese tema no se completó, España fue vencida pero el proyecto original era la UNION de todos los países que la enfrentaron, así lo señaló Bolívar, pero no resultó por la ambición y ansias de poder de los señores de la guerra, los políticos y oligarcas de la época, eso pudo más que la unión de sud américa en una CONFEDERACION. Resultado, terminamos siendo países del tercer mundo colonizados financieramente, en consecuencia, que nuestro destino era, como lo señaló Simón Bolívar, ser los Estados Unidos de Sud América. Quién sabe, si logramos unir Chile esa idea se puede volver a propagar…
En nuestro proyecto es vital transformarnos en un país independiente y poderoso, un país orgulloso de sus gobernantes, un país que decide soberanamente su sistema económico privilegiando al emprendedor antes que al corporativismo nacional e internacional; un país que compra el petróleo más barato, India así lo hace, bajaría considerablemente el precio actual del combustible; un país que produce su electricidad y fija un precio acorde a su costo de producción y no tener la electricidad más cara del mundo como lo es hoy; un país que explota sus riquezas naturales estratégicas como el cobre y el litio con eficiencia profesional, para que sus utilidades favorezcan las arcas del gobierno y no de los políticos de turno; un país que invierte en la ciencia para tener la necesaria independencia tecnológica imprescindible para proyectos de envergadura; un país que brilla en el deporte, aspecto fundamental para tener individuos sanos física y mentalmente. Un país con políticos que se dedican a trabajar de verdad, personas respetuosas, modestas, con espíritu de verdaderos servidores del pueblo entregados a la causa y por supuesto, con un salario acorde a la realidad del país. Hoy Chile dista mucho de este cuadro.
Invitamos a la derecha y a la izquierda reflexionar en todo lo señalado, esto puede parecer un sueño y lo será si no logramos contar con vuestro apoyo. Solicitamos encarecidamente a cada uno de ustedes que se suscriban a la web y estar atento a los mensajes respecto a los siguientes pasos a realizar. Tenemos poco tiempo, nos queda mucho por hacer y la tarea es monumental.

